En todo Estambul, a diferentes horas del día y de la noche, se puede oír, desde cualquier punto de la ciudad, las llamadas de los almuédanos o muecines a los fieles musulmanes para que acudan a las mezquitas a orar. Y suelen tener unas voces muy potentes y muy moduladas que a mí personalmente me encantan, excepto cuando me despiertan por la noche.
En las principales mezquitas, cada vez que el muecín llama a la oración, hay que esperar unos 20 o 25 minutos para entrar, que es lo que tardan en terminar. Hay algunas en las que te dejan entrar mientras los fieles están rezando, pero no puedes pasar de un cierto punto. En la mayoría hay que entrar antes o esperar a que terminen de rezar los musulmanes ya que sólo suelen estar abiertas a las horas de la oración.
Antes de hacer el viaje, acostumbro a buscar en internet los horarios de la oración para saber cuándo se puede entrar. No son horarios fijos, ya que dependen de la salida y de la puesta del sol.
En la Mezquita Azul y en Santa Sofia, los turistas entran por otra puerta. Sin embargo, en la mayoría de las mezquitas sólo hay una entrada para todo el mundo.
En Santa Sofia hay dos entradas, y cada una conduce a un lugar diferente. Si se es musulmán y se desea rezar en la mezquita, se entra por Ayasofya Meydanı (la Plaza de Santa Sofía) a la parte inferior del edificio, que es la reservada para la oración; para éstos la entrada es gratis. Si se es turista hay que pagar un billete (que no es barato), pasar por una puerta que se encuentra en la parte noreste, enfrente de la Fuente de Ahmet III y de la entrada principal al Palacio de Topkapı, y acceder a las galerías del segundo piso que rodean la nave central; desde allí se puede ver el interior de la enorme nave principal desde arriba, desde la galería superior.
En Kariye Camii/San Salvador en Chora tanto musulmanes como turistas entran por la puerta que da a la calle Kariye Türbesi pero los turistas tienen que esperar en la cola para comprar el billete y después se dirigirán a la puerta habilitada de la parte sur para acceder al edificio. Los musulmanes, en cambio, se saltan la cola y entran al edificio directamente hasta llegar a la naos, que es donde está la mezquita. Los turistas permanecen en los nártex (donde están los mosaicos) y en el paraclesion o capilla lateral (donde se encuentran los frescos); pueden también visitar la naos, pero sólo cuando no estén allí los musulmanes haciendo su oración. Los viernes sólo se abre como mezquita.
En Fethiye Camii/Iglesia de Pammakaristos hay también dos entradas. Una de ellas conduce a la mezquita en sí y es gratis. La otra da paso al paraclesion, pero hay que comprar un billete si se quiere visitar.
Los viernes son los días sagrados en el Islam, por lo que las mezquitas suelen estar repletas de gente. Mejor no visitarlas entonces.
En todas las mezquitas se puede hacer fotos, siempre y cuando sea con respeto y sentido común, es decir, hay que evitar hacer fotos cuando están rezando o a personas determinadas, a no ser que den permiso específico.
No se puede entrar con zapatos, por lo que a la entrada hay que descalzarse. Algunas mezquitas ofrecen plásticos para meter los zapatos y llevarlos consigo pero, en general, no es así. La gente suele dejar los zapatos fuera; no obstante se han dado casos en los que, al salir, ya no estaban. Para evitar ese mal trago, llevo siempre conmigo una bolsa de plástico. Me descalzo, meto los zapatos en la bolsa y entro en la mezquita con mi bolsa.
En mi primer viaje, llevaba siempre unos calcetines extra que me ponía encima de los otros por si las alfombras no estuvieran muy limpias. En mis otros viajes, en cambio, casi nunca me los he puesto porque la realidad es que, con muy pocas excepciones, todas las moquetas y alfombras están muy limpias; se ve que las lavan y aspiran a menudo. De todas formas, llevo siempre los calcetines extra conmigo, por si acaso.
En verano siempre me los pongo como forma de evitar la posibilidad de coger hongos, ya que hay mucha gente que anda descalza y los pies de algunos están bastante sucios.
Las mujeres tienen siempre que llevar algún tipo de velo sobre la cabeza. Lo mejor es llevar uno consigo pero, en caso de que no se tenga o se haya olvidado, siempre se puede conseguir uno en la entrada de muchas mezquitas o comprarlo en algún sitio cercano.
Todas las mezquitas son gratuitas, a excepción de aquellas que han pasado de ser museo a mezquita (Santa Sofia y Kariye Camii/San Salvador en Chora) y el paraclesion de Fethiye Camii, antigua Iglesia de Pammakaristos, que he mencionado anteriormente. En éstas, si se es turista, hay que pagar por entrar.
En todas las mezquitas se aceptan donaciones.
En mi primer viaje, llevaba siempre unos calcetines extra que me ponía encima de los otros por si las alfombras no estuvieran muy limpias. En mis otros viajes, en cambio, casi nunca me los he puesto porque la realidad es que, con muy pocas excepciones, todas las moquetas y alfombras están muy limpias; se ve que las lavan y aspiran a menudo. De todas formas, llevo siempre los calcetines extra conmigo, por si acaso.
En verano siempre me los pongo como forma de evitar la posibilidad de coger hongos, ya que hay mucha gente que anda descalza y los pies de algunos están bastante sucios.
Las mujeres tienen siempre que llevar algún tipo de velo sobre la cabeza. Lo mejor es llevar uno consigo pero, en caso de que no se tenga o se haya olvidado, siempre se puede conseguir uno en la entrada de muchas mezquitas o comprarlo en algún sitio cercano.
Todas las mezquitas son gratuitas, a excepción de aquellas que han pasado de ser museo a mezquita (Santa Sofia y Kariye Camii/San Salvador en Chora) y el paraclesion de Fethiye Camii, antigua Iglesia de Pammakaristos, que he mencionado anteriormente. En éstas, si se es turista, hay que pagar por entrar.
En todas las mezquitas se aceptan donaciones.


